Los pies de la memoria (real o inventada)

A, 15 de abril: La Tierra antes de la existencia del ser humano.
B, 22 de abril: La Tierra después del ser humano.
A, 29 de abril: Rosas de piedra.
B, 6 de mayo: El don de la ignorancia.
A, 13 de mayo: Perdidos en un cuento.
B, 20 de mayo: Los lunes.
A, 27 de mayo: Llegas tarde a tu tiempo.
B, 3 de junio: Nunca estuve aquí.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Malas noticias

Me dices que te vas a otro pueblo, a otra ciudad, a otro país quizá...Y cómo quieres que me quede yo, ¿Quieres que te aplauda? Me dices que no llore, que hay que ser fuerte. Y yo te digo que ser fuerte es absurdo en ese momento...Y más cuando te avisan de algo así. Si te quieres ir vete, pero que no sea mañana, esperate por lo menos un día, para reflexionar, tú, y para asimilar las cosas yo... Porque a mí en vez de una explicación me parece una excusa el motivo de tu huída.
Cuando te enteras de algo así, nada te importa, tan sólo quieres que pasen esas siete horas fatales para poder ir a su casa, a ver si de verdad ha tenido valor para coger su maleta e irse a ese lugar en el que dice que va a estar mejor. Y miro el reloj mil veces, ese que me regaló mi abuela y es una antigualla horrorosa, pero la tengo cariño...Y cuando por fin son las tres menos cuarto, suena la campana que indica que hay que volver a casa, esa campana que llevaba todo el santísimo día esperando, recojo mis cosas a toda prisa y voy corriendo al autobús...Sólo queda media hora para saber de verdad si está o se ha ido para siempre. Para el autobús me bajo y corriendo voy con mi amigo a buscarle. Llamamos al timbre: "¿Si?. ¡¡¡Madre!!! Es él, no se ha ido, aunque una parte de mi sabía que no se iba a ir...No creía que fuese capaz de dejarme aquí... "Venid después de comer y os cuento". Entonces tú vas, comes a toda prisa y vuelves a su casa. Te lo cuenta todo, y ni siquiera sabes qué decir...

2 comentarios:

J. A. Sainz dijo...

Me gusta mucho tu texto; las palabras propuestas está muy bien insertadas; transmites muy bien las emociones de la narradora, parece un texto muy vivido. y, en general, muy bien puntuado y con buena ortografía (que, frente a lo anterior, sería un pecado no tan grave). Creo que sólo te falta una tilde: esperate,

Esther Rodriguez dijo...

Si te digo la verdad...Vivido...¡Y tán vivido!