Los pies de la memoria (real o inventada)

A, 15 de abril: La Tierra antes de la existencia del ser humano.
B, 22 de abril: La Tierra después del ser humano.
A, 29 de abril: Rosas de piedra.
B, 6 de mayo: El don de la ignorancia.
A, 13 de mayo: Perdidos en un cuento.
B, 20 de mayo: Los lunes.
A, 27 de mayo: Llegas tarde a tu tiempo.
B, 3 de junio: Nunca estuve aquí.

jueves, 28 de mayo de 2009

LOS LUNES

Siempre igual. Siempre soy yo. Soy yo la que saco los temas de discusión, soy yo la insolente, soy yo la repelente... y ¡ala! a un internado. Todos sabíamos que no era por eso. Mi madre estaba hasta arriba de trabajo y a mi padre le veía una vez al mes, y si eso. Pasaba demasiado tiempo sola y sí, así era, pero estaba sola cuando quería, porque cuando me apetecía invitaba a quien se me antojara a pasar la tarde en casa. Total, mi madre no se iba a enterar... Pero bueno, ella se sentía culpable porque sabía que no me dedicaba el tiempo suficiente y quería que me rodeara de más gente, dado que ella no sabía que yo ya lo hacía por mi cuenta.
Cuando descubrí mi nuevo hogar no me gustó nada. No sé si era por el simple hecho de protestar a causa de que estaba allí obligada, o porque de verdad no me agradaba.
Lo primero de todo, había uniformes(cosa que odiaba); después, todos tenían sus grupitos muy bien formados y, parece ser, que todos completos. Si a eso le sumamos que soy una chica un tanto timidilla pues... Pero bueno, tampoco me importaba, también soy muy independiente. Además los fines de semana tenía permiso para salir y... los lunes...los lunes mi madre venía a verme. Parece mentira cómo la podía hechar tanto de menos a pesar de las contínuas discusiones de todos los días. Ella siempre me preguntaba lo mismo: ¿ Qué tal ha ido la semana? ¿ Has hecho más amistades? ¿ Estás agusto? Eran sus tres preguntas fijas para todos los días. Y mi respuesta tampoco cambiaba mucho de un lunes para otro: ¡Genial! La gente majísima, tenías razón. Mentira. Era simplemente para no preocuparla más ni darla más dolores de cabeza. Adoraba a mi madre a pesar de todo, y sé que ella a mí tambien.
Estuve internada exactamente un mes. Mi madre dice que me sacó de ahí porque me veía muy trste, pero tanto ella como yo sabemos que no es eso. Sabemos que las dos echábamos de menos las discusiones diarias, esas que me encantan y que aún no cesan.

6 comentarios:

Juan dijo...

menudas horas myriam...ajjaaj

Esther Rodriguez dijo...

Acabas de delatarte...Te gusta discutir! Já, no soy yo la q empieza y lo sabes! Y me dira, "si no estaba hablando de mi"... Ya, ya...Pero te has delatao ;)

myriam rodriguez dijo...

jaja!pero si no estaba hablando de mi!es una historia inventada!siempre empiezas tu!
ya lo se juanito..pero es cuando me he acordado!=)

Esther Rodriguez dijo...

Mentirosa!

J. A. Sainz dijo...

El texto me gusta, te he visto muy suelta en la utilización del estilo directo libre y me parece bien construído, aunque todo pasa demasiado rápido. Y lo has cerrado bien, como pescadilla que se muerde la cola. Me gustaría aún más si no tuviera tantas faltas: despues, tambien, como, agusto, *darla, se, estube, saco, hechábamos, aun. Corrígelas: serio candidato a la antología.

Pazos dijo...

y los lunes?? apenas aparecen en el texto!! jijijijiji