Los pies de la memoria (real o inventada)

A, 15 de abril: La Tierra antes de la existencia del ser humano.
B, 22 de abril: La Tierra después del ser humano.
A, 29 de abril: Rosas de piedra.
B, 6 de mayo: El don de la ignorancia.
A, 13 de mayo: Perdidos en un cuento.
B, 20 de mayo: Los lunes.
A, 27 de mayo: Llegas tarde a tu tiempo.
B, 3 de junio: Nunca estuve aquí.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Hechos

Debía de ser un juego bastante divertido. Antes de cada soplido se podían hacer apuestas y después alguien pedía un momento de silencio. La gente se callaba y a continuación, casi enseguida, estalaban las risas, los aplausos o los abucheos. La gente recorría medio mundo por llegar allí, por probarlo. Cerca de el que parecía ser el que lo controlaba se encontraban dos jóvenes, parecían extranjeros por su ropa y actitud, lo miraban todo con curiosidad y desconfianza, y se leía en sus rostros que estaban deseando participar. Lo desconocido tiene una atracción enorme para los nuevos. El más alto de los dos se acercó a hacer una apuesta. Pasaron más de tres horas jugando y apostando, perdían todo lo que apostaban, y sin embargo, parecían cada vez más animados, aunque también borrachos. Uno de los guardias se acercó al mayor y le invitó a dejar la mesa de juego. Entonces comenzó una pelea entre los dos muchachos y los cinco vigilantes que allí se encontraban. Por supuesto, salieron perdiendo los primeros. Era de madrugada cuando una mujer les encontró en la salida, con demasiadas heridas y alcohol en el cuerpo para estar despiertos. Les dio unos golpecitos para espabilarlos.
-Eh, joven, no deberías estar aquí-le susurró al más pequeño.
-¿Lo hemos hecho bien? ¿Y la recompensa?-preguntó el mayor, al otro lado de la mujer.
-Aquí no-dijo ella. Les dirigió una firme mirada y se alejó.
Horas después se encontraron los cuerpos inertes de ambos jóvenes a varias calles de distancia, y las cámaras que había en el recinto rotas.
A la mañana del día siguiente, en los titulares aparecía el robo del bote mayor de la casa de juego, que fue limpio y del que nadie tuvo noticia hasta horas después. Mientras los vigilantes de aquel pequeño casino eliminaban las posibles amenzas extranjeras que representaban dos chicos, desapareció todo el dinero. Como noticia secundaria, aparecía la muerte de dos desconocidos, a los que no se pudo identificar, y sin aparente relación.

1 comentario:

J. A. Sainz dijo...

De la nada logras contar, con una densidad y economía increíbles una historia policíaca que, aunque tópica, convence. Perfecta construcción. Felicidades.